
Queridos hermanos:
Al concluir nuestra estación de penitencia del pasado Viernes Santo y ya adentrados en la alegría de la Pascua, queremos dirigirnos a todos vosotros para compartir nuestra acción de gracias a cuantas personas, entidades e instituciones colaboraron de algún modo en este acto de culto público de nuestra corporación.

Gracias por haber hecho posible, un año más, que nuestra Hermandad diera público testimonio de fe en las calles de Jerez, acompañando a nuestros Sagrados Titulares hasta la Santa Iglesia Catedral en una jornada que volvió a estar marcada por el recogimiento, la seriedad y el sentido cristiano que nos caracteriza.

Cada uno de vosotros, desde vuestro lugar, habéis sido parte esencial de ese testimonio. Los nazarenos, con su silencio y compostura; los más jóvenes, que representan el presente y el futuro de nuestra Hermandad; los hermanos que, sin vestir la túnica, han estado igualmente cerca, acompañando con su oración y apoyo.

Queremos reconocer también de manera especial a quienes, lejos de la mirada pública, dedican su tiempo y esfuerzo durante todo el año para que, llegado el Viernes Santo, todo discurra como debe y es característico en nuestra cofradía. Su trabajo discreto es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de nuestra estación de penitencia.

Nuestro agradecimiento se dirige igualmente a nuestra cuadrilla de costaleros y equipo de capataces, por su entrega generosa, su compromiso y su magnífica labor; a los distintos equipos de trabajo de la Hermandad; a nuestro Director Espiritual, por su guía constante; y a todas las personas, colectivos e instituciones que han estado a nuestro lado.

Pero más allá de lo vivido en una jornada concreta, queremos invitaros a mirar con profundidad lo que significa para nosotros la estación de penitencia. No es solo una manifestación externa, sino una llamada a vivir con coherencia nuestra fe. Si el Viernes Santo llevamos a la Santa Cruz y a Nuestra Señora de Loreto por las calles de nuestra ciudad, el resto del año estamos llamados a llevarlos en nuestra vida, allá donde estemos, siendo testigos del mensaje de Jesús, y de los valores que guían a nuestra corporación.


Que lo vivido no quede en el recuerdo, sino que se traduzca en compromiso, en caridad y en testimonio cristiano en nuestro día a día.

Que la luz de la Resurrección ilumine nuestro camino y fortalezca nuestra condición de cofrades durante todo el año.
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección. ¡Ven Señor Jesús!
Vuestro Hermano Mayor, Eusebio Castañeda Sánchez
Jerez de la Frontera, 14 de abril de 2026.

