Categoría: Comunicados

Fallecimiento de Monseñor Don Juan del Río Martín

Con hondo pesar esta Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Nuestra Señora de Loreto en su Soledad ha recibido la noticia del fallecimiento de quien fuese segundo obispo de Asidonia-Jerez y actual arzobispo castrense Monseñor D. Juan del Río Martín.

La vinculación de D. Juan con nuestra corporación fue muy estrecha desde su llegada a Jerez, en especial con motivo de la celebración del Cincuentenario fundacional de la Hermandad.

Su posterior cargo al frente del Arzobispado Castrense hizo que esos lazos con la que es patrona del Ejército del Aire, Nuestra Madre de Loreto, nos mantuviera unidos.

Elevamos nuestras oraciones a la celestial Reina de los Cielos para que, de su mano, alcance la gloria prometida. Descanse en paz.

Año 2004 · Pontifical de clausura de los actos conmemorativos de nuestro Cincuentenario fundacional. Toma de posesión del Hermano Mayor D. Eduardo Velo y D. Luis Delgado Serrano como nuevo párroco de San Pedro.

Suspensión de los cultos semanales

Debido a la difícil situación sanitaria que atraviesa nuestra ciudad y siguiendo las recomendaciones de las autoridades, suspendemos hasta nuevo aviso nuestros cultos semanales de los viernes.

Rogamos la máxima difusión y que te unas con nosotros en la oración por las personas que se encuentran enfermas, y las que ya no están con nosotros. Y te invitamos a que extremes todas las precauciones y cuidados en este tiempo, tanto para ti como para tu familia.

Os facilitaremos a través de los canales de comunicación de la Hermandad, los materiales para que poder unirnos en oración esta cada uno desde su domicilio.

Mensaje de Navidad

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.” (Is 9,1)

“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Jn 1, 14)

Queridos Hermanos:

Nos encotramos preparándonos para la próxima celebración del Nacimiento del Niño Dios, en el crepúsculo de este incierto año, en el que hemos tenido que poner a prueba nuestra capacidad de superación.

En este tiempo, en que hemos tenido que cambiar tantas cosas y adaptarnos a tantas situaciones nuevas, la fiesta de la Navidad nos lleva siempre al mismo lugar, porque nos sigue evocando a nuestra infancia. Porque nos permite re-vivir la venida de Dios al mundo a través de su Hijo, que sigue naciendo un año tras otro. Y nace en todos los sitios. Nace en el lugar que se prepara para recibirlo, e incluso en el que no se prepara: Jesús nace aunque no nos demos cuenta, aunque no creamos en Él. Jesús sigue naciendo, siempre.

Después de un año en el que hemos re-descubierto el valor de la familia, el valor de la sencillez, el valor de la cercanía… en el que nos hemos dado cuenta de nuestra fragilidad, de nuestras limitaciones, de la necesidad de compartir lo que somos y lo que tenemos con los demás, de nuestra sed de Dios… El Señor nos vuelve a dar una oportunidad para que nos acerquemos más a Él, particularmente en estos días.

Por eso, os invito a que demos gracias al Señor por este gran regalo, y a que nos preparemos de forma adecuada para acogerle, para que el Señor nazca también en nuestras almas y nuestros corazones, en nuestras familias y nuestros hogares. Hagamos sitio al Señor en nuestras vidas.

Esa preparación, nos supone un esfuerzo. Especialmente en el contexto en que nos encontramos inmersos, dominado por la muerte, el dolor, el egoísmo… en el que estamos viendo amenazadas constantemente la salud y la vida.

Ante esto, debemos ser firmes en nuestra fe y nuestros valores cristianos. Debemos seguir defendiendo la Verdad, por encima de todo, porque sabemos que es lo que nos hace libres; verdad, que con la libertad nos llevará a la justicia; y la justicia que, junto con el amor, nos darán la paz. Esa paz que deseamos a todos, y que también está en nuestra mano hacerla realidad en nuestras vidas y lo que las rodea.

Y en esta Navidad diferente, en la que por las restricciones no hemos podido celebrar zambombas, en la que no hemos escuchado muchos villancicos ni canciones habituales de estas fechas, en la que no hemos estado sometidos al ruido de otras ocasiones… os propongo que acudamos también en silencio al portal a ver al Niño. El misterio del nacimiento de Dios permanece oculto a tantas personas porque no pueden descubrir el silencio en el que actúa Dios. Porque el silencio es el lugar en el que te encuentras con Dios y Dios te habla. Por eso, nuestra Navidad tiene que ser también tiempo de silencio, para escuchar a Dios.

En definitiva, preparemos nuestro corazón para recibir al Señor; pidamos que aumente nuestra fe, para que seamos capaces de llevar la paz allí donde estemos; y abramos nuestros sentidos para que nos encontremos con Él en el silencio, para que se haga presente en nuestras vidas, para que siempre sea Navidad.

De esta forma, seremos capaces de ver, como los pastores, la gloria de Dios en el mundo. Y la alegría que sentiremos ante el Niño que nace, convertirá nuestra vida en un camino de esperanza, en el verdadero regalo de esta Navidad.

Que nuestra Madre de Loreto nos ayude en este camino, para ser capaces también de transmitir esta alegría por el nacimiento de su Hijo a cuantos nos rodean.

¡FELIZ NAVIDAD!

Vuestro Hermano Mayor.
Eusebio Castañeda Sánchez

Jerez de la Frontera, 23 de diciembre de 2020

Comunicado sobre la Ley de la Eutanasia

Este pasado jueves 17 de diciembre, el Congreso de los Diputados aprobó la proposición de ley que pretende convertir la eutanasia en un derecho y una prestación sanitaria.

Un Congreso que precisamente ha decidido legalizar la muerte por eutanasia, en plena oleada de mortandad por la pandemia del coronavirus, de manera acelerada en estado de alarma y evitando cualquier consulta o debate público.

La eutanasia, que se entiende como la actuación que causa la muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos, es siempre una forma de homicidio. Porque implica que una persona da muerte a otra, ya sea mediante un acto positivo, o mediante la omisión de la atención y cuidados debidos.

Por tanto, desde un punto de vista médico, como jurídico, sociológico y moral, estas prácticas conculcan el respeto a la dignidad humana y su defensa en toda circunstancia.

Además, la legalización de la eutanasia precipita consecuencias extremadamente graves: las personas más débiles están más desamparadas; los ancianos y los enfermos se ven arrastrados a pensar que son menos dignos y valiosos; algunos pueden ser fácilmente eliminados sin su consentimiento, introduciendo así un factor de desconfianza en la familia y en los profesionales de la medicina.

Por eso, abordar el sufrimiento humano pretendiendo eliminar a las personas que lo padecen es, ante todo, un fracaso del sistema asistencial, pero también de la sociedad en general, que, lejos de suprimir a las personas débiles y sufrientes, debería eliminar su dolor, dedicándoles los mejores recursos disponibles, precisamente porque son los que más lo necesitan. Especialmente cuando estos recursos ya existen, son eficaces y constituyen a través de los cuidados paliativos de calidad, la herramienta que procura el trato digno que toda persona merece. Más aún cuando vemos continuamente que la normativa sobre dependencia, dirigida a estas personas más desamparadas, se incumple continuamente.

En este sentido, la Conferencia Episcopal Española, con fecha 11 de diciembre de 2020, ha hecho pública una declaración que se titula «La vida es un don, la eutanasia un fracaso», en la que entre otras cosas afirma: “acabar con la vida no puede ser la solución para abordar un problema humano”; así como “la eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza”.

También la Congregación para la Doctrina de la Fe, con apoyo expreso del Papa Francisco, ha publicado la Carta «Samaritanus Bonus, sobre el cuidado de las personas físicas en las fases críticas y terminales de la vida». En ella se reafirma que la eutanasia es un crimen contra la vida humana y, como tal, un acto intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia, además de una grave violación de la ley de Dios. Asimismo, señala que toda cooperación formal o material inmediata a tal acto es un pecado grave contra la vida humana. E incluye afirmaciones tan significativas como la siguiente: «Así como no se puede aceptar que otro hombre sea nuestro esclavo, aunque nos lo pidiese, igualmente no se puede atentar contra la vida de un ser humano, aunque éste lo pida»

Por todo ello, esta Hermandad quiere manifestar que:

Defendemos la vida, toda vida humana, desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, como un don sagrado, como el primero de los Derechos Humanos.

Defendemos la dignidad de todas las personas como un derecho inviolable, especialmente en las fases extremas de sufrimiento y muerte, y rechazamos todo acto contrario a ella.

Nos oponemos frontalmente a la tramitación de esta ley y solicitamos la detención de su tramitación, así como el pleno desarrollo de los derechos del enfermo actualmente existentes.

Requerimos leyes que protejan la vida humana, y respeten y promuevan su cuidado.

Reclamamos el desarrollo de los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y el acompañamiento integral y espiritual, a los enfermos y a sus familias.

Reafirmamos nuestra comunión con la Iglesia en esta y en cualquier otra cuestión de orden moral, a cuyo magisterio atendemos con plena obediencia.

En cualquier caso, invitamos a todos nuestros hermanos a perseverar y no perder la esperanza, pidiendo auxilio al que ha vencido al mundo, al Señor de la Historia, al Único que ya no muere más, al que conmemoramos estos días de su Natividad y recibimos como Pan del Cielo esforzándonos por brindarle un pesebre digno y fiel en nuestra alma y nuestro corazón.

Pincha sobre estas líneas y descárgate el Comunicado Oficial de Nuestra Hermandad sobre la Ley de la Eutanasia.

Versión actualizada del escudo

El pasado viernes 16 de octubre, se presentó en Cabildo General la remodelación de nuestro escudo corporativo.

La necesidad de su digitalización para usarlo y compatibilizarlo con las nuevas tecnologías ha sido el motivo de esta mejora y el evidente salto de calidad que consigue con respecto al anterior.

Agradecer el excelente trabajo realizado por el diseñador «Manuel Vaquerizo».

Tras su presentación, éste será el escudo que a partir de ahora represente a nuestra Hermandad.

Bienvenido hermano

Como puedes ver estamos creando la página de tu Hermandad donde ya puedes navegar para ir descubriendo la Historia, Titulares, Galerías de fotos, Junta de Gobierno y Novedades. Poco a poco se irá añadiendo más contenido. Te invitamos a conocer toda la actualidad de tu hermandad a través de nuestra redes Twitter y Facebook, en la Agenda Lauretana y a través de nuestro Whatsapp agregando este número: 699 35 06 72 a tu lista de contactos.

Estamos a tu disposición en el correo hermandad@loretojerez.com

Recibe un fraternal saludo en la Soledad de María al pie de la Cruz.

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