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Agradecimiento a la Archicofradía del Rosario

El pasado domingo 13 de diciembre, en el Convento de Santo Domingo, al finalizar la celebración de la Función Principal de Instituto, la Hermandad brindó un agradecimiento a las Hermandades que nos acompañaron en esa histórica jornada, en el marco del Año Santo Jubilar Lauretano. Especialmente a las hermandades que colaboraron con la preparación de estos cultos, a las que le fue entregada la distinción del Laurel de Plata de nuestra Hermandad, el máximo reconocimiento previsto en nuestras reglas.

En el marco de esos agradecimientos, la Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario de Santo Domingo, representada por su Hermano Mayor D. Juan Francisco Carrión Pina O.P., hizo entrega de un presente que refleja el gran amor que profesan hacia Nuestra Señora: una Rosa de Plata, que contenía el siguiente texto grabado en el envés de una de sus hojas:

“Rosarii Archiconfraternitatis ad Laureti Fraternitatem. December MMXX A.D. Lauretanus Iubilaeus”.

Ese precioso símbolo de veneración a la Santísima Virgen de Loreto y de la fraternal comunión en el Amor a Nuestra Madre que profesamos ambas corporaciones, ya se encuentra portándolo nuestra imagen titular en una de las benditas manos.

A la Rosa de Plata le acompañaba una carta del Hermano Mayor en la que explica ese magnífico presente, y que ofrecemos a continuación.

Una vez más, nos gustaría agradecer encarecidamente a los hermanos de la Archicofradía del Rosario el cariño, la acogida y la cercanía con esta Hermandad que siempre nos han demostrado, así como su gran devoción a Nuestra Señora, que refleja esa hermosísima Rosa de Plata.

Función Solemne de este Año Jubilar en el Convento de Santo Domingo.

El pasado domingo, en una jornada de alegría, el tercer domingo de Adviento, Domingo de Gaudete, con la Función Principal de Instituto, dimos por finalizada la celebración de los cultos que hemos dedicado a Nuestra Señora de Loreto, en torno a su festividad litúrgica del día 10 de diciembre.

Para esta ocasión, trasladamos la imagen de nuestra titular al vecino Convento de Santo Domingo, al objeto de celebrar estos cultos de forma extraordinaria con motivo del Año Jubilar Lauretano.

Panorámica de la nave principal de Santo Domingo con el altar mayor al fondo, donde fue colocado el altar a Ntra. Sra. de Loreto

Este Jubileo conmemora la proclamación que hizo el Papa Benedicto XV el 24 de marzo de 1920, en la que declaró a Nuestra Señora de Loreto Patrona Universal de la Aeronáutica. Este Año Jubilar, que el Santo Padre ha concedido «para todos los viajeros en avión, militares y civiles, y para todos aquellos que lleguen como peregrinos al Santuario de la Santa Casa desde todas las partes del mundo» (y que ha prolongado por un año más hasta el 10 de diciembre de 2021), se extiende también a todos los devotos de Nuestra Señora de Loreto.

Desde nuestra corporación, como principal depositaria de esta devoción en la ciudad y la Diócesis, y como miembro de la Congregación Universal de la Santa Casa, hemos querido sumarnos a la celebración de este Jubileo, con un programa de cultos e iniciativas culturales y caritativas, que pretendíamos haber puesto en marcha a lo largo de estos meses precedentes, y que la situación sanitaria actual nos ha obligado a suspender.

Sin embargo, hemos querido aprovechar la valiosa oportunidad de profundizar en la relación con Dios y con el prójimo, de renovar el compromiso de ser testimonio de Cristo y de redescubrir la llamada a la santidad en este mundo, desde la realidad de nuestra Hermandad, desde la devoción a Nuestra Señora de Loreto, que supone la celebración de este Jubileo.

Por eso hemos querido celebrar la Función Solemne a Nuestra Señora de Loreto, así como el Triduo de Gloria en su honor, y la Función Principal de Instituto de este año, de forma extraordinaria y en el marco de este Año Jubilar, en el Convento de Santo Domingo de nuestra ciudad.

Altar efímero preparado para Ntra. Sra. de Loreto con motivo de sus cultos en el Convento de Santo Domingo

La celebración de estos cultos en este templo conventual, que fue la sede canónica de la Hermandad y en el que Nuestra Señora de Loreto fue venerada durante los más de 7 años en los que estuvo en obras la parroquia de San Pedro, nos ha permitido no sólo redescubrir parte de nuestra historia en esta conmemoración extraordinaria. También nos ha proporcionado la posibilidad de contar con un mayor espacio al servicio de la honra a Dios y del esplendor de la Liturgia de estos cultos a nuestra titular, y con un aforo superior al de nuestra sede de cara a poder acoger a un mayor número de hermanos y devotos. Todo ello manteniendo las medidas sanitarias y de seguridad que han previsto las autoridades en estos momentos.

Por todo esto, una vez terminada la celebración más importante que realiza la Hermandad a lo largo del año, desde la Hermandad no podemos más que expresar nuestro sincero agradecimiento por los beneficios espirituales que hemos recibido estos días, y que perdurarán en nuestro recuerdo y en el de esta Hermandad.

Vista del altar de cultos a Ntra. Sra. de Loreto

Agradecemos al Señor la oportunidad que nos ha dado en este tiempo de incertidumbre, de enfermedad, de pandemia… de poder celebrar de esta manera este Triduo dedicado a la Santísima Virgen. Él nos ha permitido abrir nuestro corazón para descubrir el sentido del Adviento y así prepararnos para la próxima celebración de la Navidad.

Esta Hermandad no podrá estar lo suficientemente agradecida a la Comunidad de frailes dominicos de nuestra ciudad, encabezada por su prior, Fray Juan Carlos, por el apoyo decidido, el firme compromiso, por el cariño, por la acogida y la cercanía con esta Hermandad que nos han demostrado. Hace más de un año que les propusimos poder celebrar estos cultos en el Convento, y desde entonces todo han sido facilidades, hasta el punto de que nos hemos sentido como en nuestra casa.

Canto de la Plegaria a Ntra. Sra. de Loreto al finalizar la celebración de la Función Solemne a nuestra titular

También nos gustaría agradecer al Coro de Capilla de San Pedro Nolasco, que nos han acompañado todos estos días con sus extraordinarias voces, y que forman parte de nuestra familia. Así como al grupo de acólitos y a todas las personas que han colaborado esta celebración.

Al finalizar la Función Principal, la Hermandad quiso tener un gesto de reconocimiento con las hermandades que sin su ayuda y apoyo han hecho posible y facilitado todo lo necesario para estos cultos. Por eso, se les entregó la distinción más importante con que cuenta la Hermandad prevista en nuestras reglas: el laurel de plata. 

Distinción del Laurel de Plata

El laurel es el origen y significado del nombre de “Loreto”. Porque Loreto es la población en la que se encuentra el Santuario de la Santa Casa, de la que se cuenta que fue trasladada por los ángeles desde Nazaret. Y está ubicada justo encima de un monte lleno de laureles. Por eso se puede decir que la casa de la Virgen está coronada por laureles, de manera similar a las coronas triunfales que se otorgaban en la antigua Grecia o Roma a héroes, guerreros, incluso reyes y emperadores, para reconocer sus méritos, su poder, sus hazañas, como símbolo de victoria, del honor y la gloria.

Así pues, nuestra Hermandad tuvo a bien entregar esta rama de laurel de plata en señal de agradecimiento a la Hermandad de la Borriquita, la Hermandad del Perdón, la Hermandad del Rocío de Jerez, la Hermandad de la Oración en el Huerto y la Archicofradía del Rosario de Santo Domingo.

Y también quiso tener un reconocimiento especial con la Comunidad de frailes dominicos, entregándoles el Laurel de Oro de nuestra corporación para que lo pueda portar la Virgen de Consolación, copatrona de Jerez.

La Junta de Gobierno junto al predicador de la Función Solemne a Ntra. Sra. y Primer Día del Triduo, Rvdo. P. Fr. Felipe Ortuno Marchante O.M., al finalizar la celebración
La Junta de Gobierno junto al predicador del Segundo Día del Triduo: Rvdo. P. Fray Alejandro Peñalta Mohedano O. Carm
La Junta de Gobierno junto al predicador del Tercer Día del Triduo, Rvdo. P. D. Ignacio Sánchez Galán S.M., al finalizar la celebración
La Junta de Gobierno junto con la representación de las hermandades que nos acompañaron en la celebración de la Función Principal de Instituto y el orador sagrado de la misma, Rvdo. P. Fr. Juan Carlos González del Cerro, O.P., al finalizar la celebración.

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